(A1 NOTICIAS) Días pasados, al circular por Boulevard Oroño a la altura del 4500, observé a una niña cuya edad oscilaría los 5 años, sentada en el cantero central de la mencionada arteria de Rosario con sus pies apoyados en la calzada. Las agujas de mi reloj indicaban las 7,47. La pequeña estaba sola, con la mirada clavada en el suelo, pensando vaya uno a saber en qué cosa a esa hora de la mañana.
Enseguida dije en voz baja: ¿Y sus padres? ¿Tendrá padres? ¿Habrá algún familiar cerca?; y si es así, ¿Tomará conciencia de lo que significa dejarla en la vía pública?
Confieso que me cuesta mucho comprender la irresponsabilidad, el desinterés, la desidia de varios seres adultos. Realmente, desconozco qué pasa por el cerebro de aquella persona que descuida a una chica de tan corta edad. Con la inseguridad existente en la Argentina, con organizaciones que también se ocupan de robar recién nacidos y niños de pocos años de vida; ¿a quién se le ocurre permitir que los bajitos deambulen sin la compañía de personas mayores?
La nena que vi presentaba buen aspecto físico, su vestimenta estaba limpia, no parecía ser de clase social baja. Pero, su rostro cabizbajo reflejaba su tristeza, su angustia. Por su escasa edad, quizás no entendía el riesgo que representaba para ella en ese momento estar sola y además con los pies en una calle muy transitable. Tal vez, por su inocencia no pensaba en que un desprevenido o imprudente conductor podría provocarle heridas de consideración o la muerte.
Cuántas veces se lee o se escucha que falta concientización social, responsabilidad, compromiso con las obligaciones, educar mejor desde los hogares a los hijos. Muchas, por cierto. Sin embargo, muy pocos toman nota de todo esto. A mí me parece que hay una inmadurez formidable en miles de individuos adultos, que hubo y hay un notable fracaso en la formación como seres íntegros, que la formación académica es muy pobre.
Todo conduce a dejar librado al azar la suerte de los hijos. Y esto, aunque duela decirlo, incidirá en las próximas generaciones, porque los hijos son fiel reflejo de sus progenitores. Marcelo Malvestitti (A1 NOTICIAS) |