(A1 NOTICIAS) Cuando llega esta fecha del año, a los argentinos nos pasan tres cosas: discernir como y con quienes vamos a pasar las fiestas; afirmar que llegamos muy cansados por nuestra actividad o falta de trabajo y estar alerta por esa fecha contemporánea como es el 20 de diciembre cuando la Argentina estalló en mil pedazos.
Para quienes militan en política es una fecha emblemática, se la recuerda de infinitas maneras, con marchas, con actos, con movilizaciones, con denuncias cruzadas en busca de los culpables. Pero si algo dejó ese 20 de diciembre, -además de un saldo luctuoso e irreparable- es la conciencia colectiva que en nuestro bendito país hay desclasados, hay desocupados, hay familias enteras que no esperan las fiestas con felicidad. Sino todo lo contrario, saben que dependen de la ayuda oficial o de algún benefactor para poner una comida distinta –a la de todos los días- sobre la mesa.
Por supuesto que esta situación se potencia en los interminables laberintos de nuestro conurbano, donde las familias se reproducen en los barrios alejados de las manos de los intendentes de turno, y las calles son intransitables, hay escasas luminarias, y uno de los mayores deseos hacia el desconocido Papá Noel, -si se hiciera una encuesta- seguro que sería que en estas fiestas y con temperaturas superiores a 30 grados, no se corte la luz, ya que sin luz, no hay bebidas frías, en la mayoría de las viviendas no habrá agua y la gente tendrá que festejar ahogada no sólo por sus carencias, sino por el horno que significa vivir en condiciones poco felices.
Quienes llegaron hasta estas líneas, preguntarán que tiene de diferente esta crónica. El hecho que la distingue es haber podido ver a más de 1500 personas encolumnadas detrás de las banderas del MPL, espacio socio-político que conduce Miguel García Soler, marchando por distintos lugares de Moreno, en reclamo de lo que consideran justo. Empleados de supermercados, mayoristas de alimentos, casas de juego, vieron esa masa compacta esperar con un silencio amenazante una respuesta.
Pocos medios de comunicación reflejan sus voces; con el privilegio que me permite esta bendita profesión, de elegir donde estar; escuche, vi y compartí con ellos, -los desclasados- esa jornada de reclamos por una Navidad para todos. Kuca Soler me lo reflejó con mayor claridad: “Nosotros vamos a sacarles a los que más tienen para equilibrar la balanza, esta es la verdadera forma de lograr que al menos por unos días se produzca la inclusión social”.
Un emergente social reconocido por muchos dirigentes sostiene que “pese a los grandes esfuerzos del gobierno nacional, los funcionarios se olvidan de los pobres y mientras ellos brindan con champán, nuestra gente tiene que tirar agua con un balde en sus baños como si vivieran en el siglo XIX”, grafica.
Este 20 de diciembre algunas cosas han mejorado, pero según Soler, “acá son tan culpables Duhalde, como Mariano West, de quien no olvidamos que era uno de los funcionarios emblemáticos durante su gobierno”. En la puerta del Bingo Moreno, Soler le asegura a su gerente que “la gente que está acá tiene necesidades y ustedes se hacen millonarios sacándoles la plata a los que están enfermos por el juego”, con una lógica social irrebatible.
Y por la noche, la sorpresa pre navidad, una calle cortada, cientos de mesas sin ninguna uniformidad, y sobre ellas una cena barrial sin distinciones. “Ponemos sobre la mesa lo que ustedes consiguieron compañeros”, dice Kuca sobre el escenario improvisado. Esta es la forma de “aprender a luchar, hay que arrancarles a los poderosos lo que les sobra, y repartirlo entre nosotros, por que para ellos somos unos negros, pero que se cuiden mucho, porque estos negros se están organizando y saben que nuestro camino es difícil, pero ya elegimos el camino de la lucha, el camino que nos une a nuestro pueblo”, remató, ante el aplauso de cientos de familias.
Una fiesta distinta, una fiesta con la familia, una fiesta en donde nos prestaron cubiertos y tomamos gaseosas y sidra del mismo jarro. Una fiesta que terminó con un homenaje a los presentes, mucho antes de correr las mesas y comenzar el baile popular. El de la cumbia y del cuarteto, el del chamamé y los sapucais, el del reggaeton y el rock and roll; el de la música de los barrios de cualquier lugar del conurbano.
El homenaje fue un extenso recital de MAJAM, la banda de rock del MPL, con una prolija música y varios mensajes dejados en sus letras. Mediocres Argentinos Jodiendo al Mundo, dice la bandera. Mariano, el batero revolea los palillos; el punteo de Christian en la primera viola es impecable, la voz gutural de Lucas merece un aplauso. Como no podía ser de otra manera, “el zurdo Kuca” está arriba del escenario, tocando el bajo, marcando el ritmo con las gruesas notas. De la misma manera que dirigió la marcha del reclamo. Esta es la fiesta popular, esto es reivindicar a “los desclasados”, esto es la cultura emergente, esto es estar cerca de la gente.
Ahora entienden amigos lectores, porque tenía la obligación de firmar esta nota; yo fui parte de esta “movida”. Sólo tengo que agradecer a ustedes, “los negros” que me permitieron compartir un rato con ustedes. Hoy esos “Mediocres Argentinos” le arrancaron una sonrisa a un barrio de Moreno. “Son tantas frustraciones que nos cruzan al pasar; Tantas soluciones que nos dicen van a dar; En las sombras yo no veo la verdad... ¿Por qué es mejor ser libre sin creer la realidad?; ¿Por que tu protector se asemeja a un animal?”, las profundas letras de MAJAM, escritas por la pluma del conocimiento que brinda caminar las tortuosas calles de nuestros barrios. (A1 NOTICIAS) |